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sábado, 23 de julio de 2016

De “Triunfadela” a “Cubalandia”


De Nelda Castillo. Actuación y performance, Mariela Brito. Diseño y producción, El ciervo Encantado. Telón, “Doble moneda”, por el artista plástico Lázaro Saavedra. Asistente, Jaime Gómez Triana. Dirección general, Nelda Castillo


Por Manolo García Oliva



Cuando se nos ocurre cavilar de manera insistente acerca de lo sublime, lo regular y lo mediocre, una idea fija emerge insistentemente de nuestros pensamientos. La creatividad del artista, ya así sea escritor, cómico o director. Y es cuando entonces se nos ocurre en echar un vistazo atrás y recordar un memorable trabajo del grupo El ciervo encantado, procedente de la Habana, que lidera la teatrísta Nelda Castillo y que el año pasado nos deleitó con su visita y la puesta de “Triunfadela”, y que sirvió para tropezarnos con una actriz ASÍ DE GRANDE: Mariela Brito.


Por eso cuando nos enteramos que “El ciervo…”, aterrizaría de nuevo en “La gran manzana”, de verdad que contamos los días para nuevamente estar frente a frente a tan excelente, creativo y auténtica “troupe”.

Pues llegó el día y el pasado domingo 10 de julio en la sala “Rafael Villalona”, sede del Comisionado de Cultura Dominicano en nuestra ciudad, tuvimos la oportunidad de presenciar un espectáculo único en su clase: “Cubalandia”, creado, concebido, escrito y esculpido por Nelda Castillo, para servir los intereses artísticos de una actriz tan alta como la copa de un pino, Mariela Brito.

 La Brito es una caja de sorpresas en cada trabajo que acomete, si en su Porompompóm, fue una mezcla entre un Chaplin antillano, con secuencias de Buster Keaton y Harol Lloyd, su Yara la China, posiblemente es la quintaesencia del teatro vernáculo cubano puesto en presente y con todo el “melting pot”, que acarrea personajes tan reales como el negrito y el gallego, la mulata y el buscavidas, parte tan sabia e integral de nuestra esencia nacional: el pueblo cubano de a pie.

“Asere qué volá”, dice Yara la China, con sus dientes de oro, su desfachatez y su prominentes labios y figura, tratando de sobrevivir, y vendiendo algo con las dos monedas circulantes en el país. Ella en ese enorme trajín de supervivencia te vende excursiones a lo largo de toda la isla, y siempre recordándote que lo invertido se te va a multiplicar de tal manera que vas a regresar cargado de dólares a la Yuma, (Estados Unidos).


Su comunicación directa con la audiencia es tan locuaz que parece que la tienes al lado en todo momento, y su gira por todo el país te lleva a una descripción geográfica muy detallada de Viñales, Varadero, Trinidad, Las Tunas y Santiago de Cuba.

El texto de Nelda Collado, es hondo, descarnado, real y lleno de un gracejo caribeño muy honesto y carente de cualquier “cliché” y su dirección precisa y limpia.

El pasacalle que funge como único elemento escenográfico muestra un mapa fragmentado de Cuba, donde a ambos lados de este aparecen las monedas circulantes en esas respectivas áreas.

Una labor memorable de las excelsas Mariela Brito y Nelda Castillo con esta “Cubalandia”, quienes han dejado establecido la calidad artística que vive en ellas.


No sabemos con cuanta premura Nelda Castillo, nos traerá su más reciente trabajo que lleva por título “Guán Melón. Tu Melón”, y que es una mirada incisiva al presente cubano. Pero ella nos dijo en un aparte después de la representación: “es una producción más costosa, ya que envuelve a 6 artistas, pero eso no importa, debemos empezar a colectar fondos, para traerla sin dilación a esta gran ciudad”.

 

martes, 14 de julio de 2015

'Triunfadela': el tonto de la tribuna



Por Esther María Hernández
Fuente:  www.diariodecuba.com

Con el resplandor del Hudson, visible desde la esquina, la tarde lluviosa prometía componerse: la calle 145 de Harlem se iluminó desde el oeste y nos permitió encontrar el lugar. La sala del Comisionado Dominicano de Cultura en Nueva York comparte local con una congregación pentecostal, cuyo cartel lumínico corta en perpendicular la acera y detiene al paseante con una promesa de salvación en rojo sobre fondo blanco. "¿Será aquí?", nos preguntamos. "Dios les bendiga", responde el hombre que abre desde adentro la puerta de vidrio. Habremos anotado mal el número, o la sala estará en otro piso. Cualquier cosa es posible en estos edificios viejos. "¿Vienen al teatro…? ¡Adelante, bienvenidos!"

He visto espectáculos de El Ciervo Encantado en muchos locales diferentes, y subo las escaleras al segundo piso aventurando hipótesis sobre lo que podrá ser este cruce entre la estética subversiva de la compañía y la circunspección de un templo evangélico. Pero estamos en Nueva York y los fieles son dominicanos: las fronteras se desdibujan, lo esperable puede llegar a ser su contrario. En la escalera aparece el primer indicio: pedazos desiguales de cartón me revelan de qué manera oscura y por cuánto tiempo permanecen conmigo frases que creía sepultadas: "¡Aquí no se rinde nadie!", "Convertiremos el revés en victoria", "El futuro pertenece por entero…". Los carteles improvisados no cuelgan de las paredes ni descansan en los escalones; los espectadores no tendrán otro remedio que pisotearlos para acceder a la sala. Antes —ayer, hace veinte años o veinte minutos— "ondearon aguerridos", ahora son un estorbo. Para mí, funcionan como migas de pan para la memoria.

Cuando la sala se apaga regresan los carteles. Un corto en video, Materia prima, del joven realizador Sergio Fernández Borrás, los muestra en su entorno natural: la madrugada que antecede al desfile del Primero de Mayo. Las consignas saltan del papel al reguetón, las fotos se agitan a ritmo de conga. La vigilia entusiasta y combativa se exalta ante la cámara —¿los filman? ¡pues a mostrar fervor se ha dicho!— y la noche se llena de "vivas" a cuanto nombre quepa en el santoral patriótico, y de "abajos" a cuanto enemigo pasado o presente venga a mano. Carteles, carteles y más carteles. Consignas y altavoces, intensidad de enardecedores profesionales que deben mantener despierto al personal, mostrarle al mundo que aquí sí que no. De 25 minutos de pachanga combativa, apenas cinco muestran el desfile —hay que pasar de prisa frente a la tribuna, los alaridos pertenecen a la fase de calentamiento nocturno, lo importante ahora es irse a casa, recuperar el resto del día feriado—. Los tres, quizás dos últimos minutos, se concentran en el paisaje después de la batalla: banderitas de papel pisoteadas, pancartas abandonadas, un hombre que mira a la cámara de soslayo mientras trata de recuperar un pedazo de cartón. Materia prima.

Comienza entonces el otro desfile, la concentración más literal: el espíritu de la masa se hace cuerpo en La Bola, que entra al espacio a contratiempo de una marcha, tan marcialmente como le es posible. Un balde invertido con cuchara adosada le cubre cabeza y nariz, en un amago de yelmo que le divide en dos la cara. La capa es de polietileno raído, los ojos desorbitados. Caballero enajenado, superhéroe de pacotilla. Bajo el brazo, un fajo de papeles. De la barriga descomunal despuntan dos cables que terminan en tuercas: apéndices de mutante, imagen de micrófonos incorporados al orador como antenas de insecto. Busca el podio, se yergue y da inicio a su triunfadela con el ímpetu de quien entona perennemente cantos de júbilo y ha tomado apenas un receso, una breve pausa para acomodarse la capa o ajustar los micrófonos.

Mariela Brito es precisa y provocadora: gestos mínimos y esenciales, una estudiada máscara facial y un trabajo de voz y enunciación que revelan la intensidad de la búsqueda actoral de El Ciervo…, se unen a un control total de la energía de la sala. Nada se le escapa a La Bola.

Varios locos del folclor habanero me vinieron a la mente durante el discurso de La Bola: un ciego joven y rollizo de ojos azules que llevaba casco de constructor y, desde el primer asiento de cualquier guagua que lo llevara a recorrer la ciudad, hacía comentarios de actualidad; un negro alto y flaco lleno de medallas en el pecho de la camisa hecha jirones —probablemente un veterano de Angola— que invocaba a Maceo y Máximo Gómez y se ponía a disposición de quien le diera la orden de atacar al enemigo imperialista; el rubito joven que manejaba un ómnibus imaginario por 23, de La Pelota a Rancho Luna, y disfrutaba las tardes de lluvia que le garantizaban público para sus declaraciones en contra del Gobierno. Los transeúntes no tenían muchas opciones: escuchaban riendo con disimulo sus arriesgados desvaríos, asumiendo una complicidad no por fortuita menos complicada, o se empapaban.

Una ciudad de locos discurseros, augures o fanfarrones, aterrados o aterradores. Charlatanes alucinados e irremediablemente políticos. Como La Bola, cuyo escenario mental transcurre entre la concentración y la asamblea, y cuyo repertorio verbal se compone exclusivamente de frases extraídas de la prensa. A medias entre locutor de noticiero y secretario local del sindicato, desgrana consignas en tono agorero y heroico, canta la apoteosis de la victoria con trompetas celebratorias intercaladas: "pom po rom pon pom pom…".

Nelda Castillo ha creado la dramaturgia de la performance a partir de textos reales de la prensa cubana, desde la década del 60 hasta la actualidad. Ni una sola línea ha sido creada: todo es cita, reproducción, resonancia. Lo escrito para ser leído, repetido e interiorizado con fervor y credulidad de idólatras —consuetudinariamente ignorado o sometido a burla por cinco décadas— se articula en la enunciación de una voz que le confiere su peso real: el delirio de un lunático. La solemnidad revela, en la voz de La Bola, su naturaleza demencial.

La arenga se extiende entonces al cónclave cuando de su fajo de papeles extrae diversos informes que serán leídos por "compañeros" del público. "Elegidos democráticamente por el pueblo" porque "aquí todos tienen voz y voto", los improvisados delegados al magno evento dan lectura al reporte de cada comisión: economía ("Se asegura una inminente cosecha histórica de cacao. Avanza el rescate del limón…"); educación y ciencia ("Tenemos a los científicos trabajando infatigablemente en la búsqueda de bacterias. Y tal es la consagración de este sector ejemplar que se disponen a comprobar la efectividad de sus productos farmacéuticos sobre sí mismos, e incluso sobre sus familiares"); y cultura, deporte y recreación ("Podemos decir que nuestro país celebra un huracán de actividades, donde calidad y diversidad marcan la diferencia (…) hoy nuestro movimiento deportivo se mantiene como una potencia, sin renunciar a hacer del deporte un derecho del pueblo").

Por último, un representante de la tercera edad da lectura —autocríticamente, no faltaba más— a los errores que el proceso ha generado: el descuido de la flora y la fauna, las ilegalidades de la vivienda, la sobreproducción de clavos y el respeto al orador. Emocionada, La Bola somete a votación el compromiso de "erradicar de raíz de una vez y por todas estos errores y tendencias negativas".

Sin otra alternativa que entrar en el juego, ritual dentro del ritual, los espectadores reproducen el ritornelo de la triunfadela: todos a favor, nadie en contra, nadie se abstiene. La Bola está feliz y convoca a marchar "como un mar de pueblo" antes de abandonar el espacio en busca del próximo podio y a los acordes de otra marcha.

La eucaristía se revela unánime y liberadora. El misterio evangélico y el absurdo cubano se tocan y se reconocen. Los espectadores dominicanos aplauden a rabiar y los referentes cubanísimos de El Ciervo Encantado se encuentran con Macbeth. No puedo imaginar una recompensa mejor a la devoción y el talento de estas mujeres y sus colaboradores.

El teatro regresa al teatro. Desde sus micrófonos improvisados y la desmesura de sus ojos, La Bola insiste en su pom po rom pon pon: el cuento narrado por el idiota con el que Shakespeare compara la vida. El ruido y la furia.

Vínculo: http://bit.ly/1MrBpe1

lunes, 1 de junio de 2015

Interviene El Ciervo Encantado en presentación del catálogo de la expo Añejo 27 de Lázaro Saavedra en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam



PALABRAS DE LA COMPAÑERA CHELA


Compañeras y compañeros nos reunimos en la tarde de hoy para hacer entrega del Premio del Concurso Nacional “Arte y Combate” convocado por el Sindicato Nacional de trabajadores de la cultura, organización no gubernamental, y miembro activo y entusiasta de la sociedad civil cubana, LA VERDADERA SOCIEDAD CIVIL….!!!!.
Presiden este acto:
- El compañero Jorge Fernandez, director del Museo de Arte Contemporáneo Wilfredo Lang
- El compañero Chicho, director del Fondo Cubano de Viernes Culturales
- El compañero Rubén del Valle, presidente del Consejo Nacional de Artes Prácticas
- y una servidora la compañera Clotilde Pérez (más conocida como Chela), en representación del sindicato nacional de trabajadores de la cultura.
A continuación daré lectura al acta final del jurado:
Compañeras y compañeros, después de 27 años de minucioso análisis, discusión, debate y profundización,  y teniendo en cuenta la calidad de las obras presentadas y otros aspectos no menos importantes como:
- Asistencia y puntualidad.
- Disciplina laboral
- Participación en las actividades político-culturales
- Pago de la cotización de las CTC, UJC, y MTT
- Actitud ante la defensa.
- Participación entusiasta en los domingos rojos
- Cumplimiento de la guardia cederista
- Mantenimiento y cuidado del Rincón Martiano
- Actualización del mural
- Limpieza y embellecimiento de áreas verdes, y
- Sobre cumplimiento en las donaciones de sangre.
El Secretariado Nacional declara como finalistas del concurso “Arte y Combate” a los siguientes compañeros………(…….hay nervios):
1.        Ana Albertina Delgado
2.        José Adriano Buergo
3.        Ermy Taño Carrillo
4.        Ciro Quintana
5.        Osvaldo Matamoros
6.        José Márquez Valdéz
7.        Luis Pablo Jiménez
8.        José Felipe Hernandez
9.        Jesús Gastell
10.      Jesús Rivera
11.      Ernesto Galbán
12.      Luis Oscar Duque Sánchez
13.      Octavio César Marín
14.      Alejandro Aguilera
15.      Orlando Silvio
16.      Juan Arel Ruiz
17.      Robaldo  Rodríguez
18.      Pedro Rivera

Y otorga el Premio a…………… (……..hay nervios)
LÁZARO SAAVEDRAS GONZÁLEZ…!!!!


El secretariado nacional felicita a los artistas nominados y los exhorta a continuar esforzándose.
Así mismo el Secretariado Nacional recomienda al artista Saavedras continuar trabajando en pos de superar algunas deficiencias encontradas en la obra presentada como por ejemplo:
- problemas de caligrafía
- dificultades en de dibujo de los héroes y mártires
- uso indebido de malas palabras
- y pésima representación de la figura humana
Dado en La Habana, a los 6 días del mes de Julio del presente año.
Como fue anunciado el día 17 de diciembre de 1987 en la convocatoria de nuestro concurso, este premio consiste en la entrega de diploma y la publicación de la obra ganadora.
Hace entrega del diploma el compañero Jorge Fernandez, Director del Museo de Arte Contemporáneo Wilfredo Lang
Hace entrega de un ejemplar de la obra publicada el compañero Chicho Director del Fondo Cubano de Viernes Culturales.
Como se puede apreciar este valioso catálogo cuenta una preciosa encuadernación de color rojo que representa el espíritu aguerrido de nuestro pueblo y en su interior podemos encontrar, además de la combativa obra del artista Saavedras, las emotivas palabras introductorias de la compañera Mariana, miembro del buró nacional de nuestra organización.