El Ciervo Encantado, bajo la dirección de Nelda
Castillo estrena el performance en escena Departures. Las funciones serán desde
el 10 de Febrero al 5 de Marzo, viernes, sábados y domingos, a las 8.30 pm, en la
sala del grupo de teatro en Calle 18 entre Línea y 11, en El Vedado. Las entradas estarán a la venta desde las 5 de la tarde los días de función.
viernes, 10 de febrero de 2017
sábado, 23 de julio de 2016
De “Triunfadela” a “Cubalandia”
De Nelda
Castillo. Actuación y performance, Mariela Brito. Diseño y producción, El
ciervo Encantado. Telón, “Doble moneda”, por el artista plástico Lázaro
Saavedra. Asistente, Jaime Gómez Triana. Dirección general, Nelda Castillo
Por
Manolo García Oliva
Cuando se
nos ocurre cavilar de manera insistente acerca de lo sublime, lo regular y lo
mediocre, una idea fija emerge insistentemente de nuestros pensamientos. La
creatividad del artista, ya así sea escritor, cómico o director. Y es cuando
entonces se nos ocurre en echar un vistazo atrás y recordar un memorable
trabajo del grupo El ciervo encantado, procedente de la Habana, que lidera la
teatrísta Nelda Castillo y que el año pasado nos deleitó con su visita y la
puesta de “Triunfadela”, y que sirvió para tropezarnos con una actriz ASÍ DE
GRANDE: Mariela Brito.
Por eso
cuando nos enteramos que “El ciervo…”, aterrizaría de nuevo en “La gran
manzana”, de verdad que contamos los días para nuevamente estar frente a frente
a tan excelente, creativo y auténtica “troupe”.
Pues
llegó el día y el pasado domingo 10 de julio en la sala “Rafael Villalona”,
sede del Comisionado de Cultura Dominicano en nuestra ciudad, tuvimos la
oportunidad de presenciar un espectáculo único en su clase: “Cubalandia”,
creado, concebido, escrito y esculpido por Nelda Castillo, para servir los
intereses artísticos de una actriz tan alta como la copa de un pino, Mariela
Brito.
La Brito es una caja de sorpresas en cada trabajo que acomete, si en su Porompompóm, fue una mezcla entre un Chaplin antillano, con secuencias de Buster Keaton y Harol Lloyd, su Yara la China, posiblemente es la quintaesencia del teatro vernáculo cubano puesto en presente y con todo el “melting pot”, que acarrea personajes tan reales como el negrito y el gallego, la mulata y el buscavidas, parte tan sabia e integral de nuestra esencia nacional: el pueblo cubano de a pie.
“Asere
qué volá”, dice Yara la China, con sus dientes de oro, su desfachatez y su prominentes
labios y figura, tratando de sobrevivir, y vendiendo algo con las dos monedas
circulantes en el país. Ella en ese enorme trajín de supervivencia te vende
excursiones a lo largo de toda la isla, y siempre recordándote que lo invertido
se te va a multiplicar de tal manera que vas a regresar cargado de dólares a la
Yuma, (Estados Unidos).
Su
comunicación directa con la audiencia es tan locuaz que parece que la tienes al
lado en todo momento, y su gira por todo el país te lleva a una descripción
geográfica muy detallada de Viñales, Varadero, Trinidad, Las Tunas y Santiago
de Cuba.
El texto
de Nelda Collado, es hondo, descarnado, real y lleno de un gracejo caribeño muy
honesto y carente de cualquier “cliché” y su dirección precisa y limpia.
El
pasacalle que funge como único elemento escenográfico muestra un mapa
fragmentado de Cuba, donde a ambos lados de este aparecen las monedas
circulantes en esas respectivas áreas.
Una labor memorable de las excelsas Mariela Brito y Nelda Castillo con esta “Cubalandia”, quienes han dejado establecido la calidad artística que vive en ellas.
No sabemos con cuanta premura Nelda Castillo, nos traerá su más reciente trabajo que lleva por título “Guán Melón. Tu Melón”, y que es una mirada incisiva al presente cubano. Pero ella nos dijo en un aparte después de la representación: “es una producción más costosa, ya que envuelve a 6 artistas, pero eso no importa, debemos empezar a colectar fondos, para traerla sin dilación a esta gran ciudad”.
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jueves, 14 de abril de 2016
Sobre Guan Melón!! Tu Melón!!: Cuba como escenario
Por Ana Niria Albo Díaz
Tomado de: http://cubacontraluz.com
Tomado de: http://cubacontraluz.com
Hace casi un año escribí unas líneas que no publiqué. Me
autocensuré como casi siempre sucede. Las repienso ahora porque la
circunstancia es similar. He visto la más reciente producción de El
Ciervo Encantado. He caminado a través de la calle Línea como quien
fuera a llegar a Playa pero no lo hago. Doblo en 18. Llegamos y la gente
espera afuera. Sabía que llegaríamos y no podríamos entrar. Última
función de la temporada. Las entradas están agotadas, me dice una amiga,
pero estamos para la cola de los fallos. Alguien agarra un programa y
lo leo un poco, como por arriba. De alguna manera me imagino por dónde
irán los tiros. El cartel pudiera adelantar. ¿Un crucero o un ferry? No
lo sé a simple vista. Dos nubes de texto: Guan Melón!! Tu Melón!!
El espectador tiene la libertad de crear su propio sentido. No hay ataduras, ni esquemas. Las ataduras las tuvo otro personaje, Mariela Brito, cuando arrastraba la carretilla. Si no querías verlo, si te has pasado toda tu vida ignorando esa otra realidad, el teatro te la pone de frente sin otro diálogo que aquel que se desarrolla en tu mente y te obliga a pensar, no como antes en lo que se dice, sino como si solo estuvieras en el Parque Vidal de Santa Clara, sentada en un banco, con el background de Radio Enciclopedia en la oreja y en la mente y un mulo te pasara por delante.
Hace casi un año “disfruté” Rapsodia para un mulo. La “gocé” en ese acto de reflexión, de pensarnos, al que nos invita siempre este grupo. Ahora, después de calmar la sensación de haber llegado para irme sin ver la obra, en medio del murmullo de los que esperamos sale una joven que podría haber sido yo y anuncia que es estudiante de la Escuela Nacional de Arte, pero que para pasar el mes ayuda al grupo en las presentaciones. Pide que apaguemos los celulares y anuncia la prohibición de grabar.
Entramos y en el escenario a nivel del público se anuncia una boya de mar, allí dos mujeres esperan. Ya sé por descarte que una de llas es Mariela y la otra según el programa es Olivia Rodríguez, artista visual y fotógrafa. ¿Actuando? Pronto sabré que sí.
La obra puede transcurir en La Habana Vieja, y aunque me encantaría dialogar sobre lo teatral creo que me limitaré, de la puesta, a lo que un amigo llama sociológico.
Cuba como escenario, Cuba trending topic. Dos personajes en una boya que puede ser cualquier esquina de Obispo o de una feria, de esas que venden para extranjeros, de las que no venden para mí sino para ellos.
Hay de todo en esa boya/esquina. Todo se vende, todo se comercializa. La sonrisa, la canción, los símbolos… La boya/esquina es también una vitrina aunque las que venden no lo saben. Pero es una vitrina doble: no solo ellas miran como artículo novedoso a ese que llega de afuera, de un afuera marcado por nuestras aguas y nuestro viento; sino que ese o esa que llega les ve y les observa desde su propia vitrina. Se vende tabaco, se anuncia: ¡Maracas, compre maracas!, billetes con la imagen del Che y todo cuanto aparezca. La imagen Cuba es entonces cruenta. Nuevamente el teatro te pone delante lo que no quieres ver.
Aparece la joven de nuevo. Sí, esa que podría haber sido yo. Repite en retahíla que su nombre es Yindra y es estudiante de la Escuela Nacional de Arte y solo cambia en el texto los oficios que realiza. Son múltiples. Vendedora de bombones que trae de su natal Guantánamo, bailarina en un centro nocturno, estatua viviente, guía de turismo… La lista es larga y la sonrisa forzada amplia. ¿Pasar el mes? Es ese el objetivo propuesto.
¿Pasar el mes, sobrevivir, luchar? Son diferentes vocablos que dialogan sobre una forma de vida que, en última instancia, sé que la obra no pretende juzgar. La puesta va más allá. Presenta la realidad en un acto de ciudadanía crítica. Lo importante es que te deja pensando en los porqués. Probablemente haya espectadores para los que Guan Melón!!… haya sido una comedia en la que la risa no les dejó ver más allá. Es cierto que lo caricaturesco es un arma usada, pero es un arma de doble filo.
Esta no es una obra alegre, aunque la risa esté a flor de labios. Es más bien una obra triste. Una pieza que habla de una Cuba que está construyéndose estrepitosamente y muchos no ven. Habla de una avalancha para la que me pregunto si estamos preparados. Habla de imaginarios que se negocian a diario y de estereotipos mutantes. Pero también de una historia social que pudiera repetirse. No por gusto se utiliza música popular de antaño. Se refleja eso que hoy se pasea por todas las esquinas de la esfera pública virtual: una imagen Cuba que parece haberse detenido en el tiempo. La añoranza por una Isla cincuentona que navega en el siglo XXI como si estuviera en la primera mitad del XX, también pudiera ser una lectura que nos está dando vueltas de a poco.
Aunque el teatro no es reflejo exacto de la realidad, como muchos quisieran, esta presentación me sorprende con una cadena de estudios e investigaciones que el grupo sustenta y que parecen anclar y develar esa realidad. Lo ha venido haciendo de a poco: Visiones de cubanosofía, Cubalandia, Rapsodia para un mulo y Triunfadela. Cada una de ella es un telescopio de indagación artística desde la Cuba actual. Si según Erving Goffman la identidad es una consecuencia de la dramaturgia social, y el personaje principal es el individuo en el teatro que es el mundo social, podemos decir que esta es una pieza donde el teatro expone de manera bastante clara nuestro teatro contemporáneo, nuestra vida social más contemporánea, nuestras problemáticas más acuciantes.
Incluso para muchos que cantan en las esquinas de cualquier callecita de la turística Habana, la noción de lo que se avecina es mínima. Sin embargo, los personajes de Guan Melón!! Tu Melón!! lo saben bien. Ya lo vivieron en otra dimensión. Esa que ocurre en el momento en que se está en escena y suena la sirena de un barco. Ese que aparece en el cartel y anuncia una avalancha.
En esa libertad que me permite hacer mi propia lectura me agoto. Camino y me reconfiguro. Pienso en lo que he escrito sobre esta Isla que es muchas islas. Me concentro en el devenir y en cuánto creo es cierto de su existencia. Repienso los mitos que la envuelven, esos que hablan de un estar aquí o de un estar allá, y reflexiono sobre lo simbólico de estar pensando en esto, aquí y ahora.
Regreso por Línea. El apartamento de una amiga sirve para el hervidero a estas ideas. Se trata al final de reflexiones -decisiones- individuales, pero compartir una lectura es también una manera de aportar al debate social. Acaso eso es también lo que hace El Ciervo Encantado, comparte su visión en pos de un debate posible en torno a una Cuba que no es una sino muchas, y como tal hay que actuar. La obra, entonces, no es representación sino presencia, acción viva que ejerse su poder ciudadano.
Fuente: http://bit.ly/1p4pFrr
El espectador tiene la libertad de crear su propio sentido. No hay ataduras, ni esquemas. Las ataduras las tuvo otro personaje, Mariela Brito, cuando arrastraba la carretilla. Si no querías verlo, si te has pasado toda tu vida ignorando esa otra realidad, el teatro te la pone de frente sin otro diálogo que aquel que se desarrolla en tu mente y te obliga a pensar, no como antes en lo que se dice, sino como si solo estuvieras en el Parque Vidal de Santa Clara, sentada en un banco, con el background de Radio Enciclopedia en la oreja y en la mente y un mulo te pasara por delante.
Hace casi un año “disfruté” Rapsodia para un mulo. La “gocé” en ese acto de reflexión, de pensarnos, al que nos invita siempre este grupo. Ahora, después de calmar la sensación de haber llegado para irme sin ver la obra, en medio del murmullo de los que esperamos sale una joven que podría haber sido yo y anuncia que es estudiante de la Escuela Nacional de Arte, pero que para pasar el mes ayuda al grupo en las presentaciones. Pide que apaguemos los celulares y anuncia la prohibición de grabar.
Entramos y en el escenario a nivel del público se anuncia una boya de mar, allí dos mujeres esperan. Ya sé por descarte que una de llas es Mariela y la otra según el programa es Olivia Rodríguez, artista visual y fotógrafa. ¿Actuando? Pronto sabré que sí.
La obra puede transcurir en La Habana Vieja, y aunque me encantaría dialogar sobre lo teatral creo que me limitaré, de la puesta, a lo que un amigo llama sociológico.
Cuba como escenario, Cuba trending topic. Dos personajes en una boya que puede ser cualquier esquina de Obispo o de una feria, de esas que venden para extranjeros, de las que no venden para mí sino para ellos.
Hay de todo en esa boya/esquina. Todo se vende, todo se comercializa. La sonrisa, la canción, los símbolos… La boya/esquina es también una vitrina aunque las que venden no lo saben. Pero es una vitrina doble: no solo ellas miran como artículo novedoso a ese que llega de afuera, de un afuera marcado por nuestras aguas y nuestro viento; sino que ese o esa que llega les ve y les observa desde su propia vitrina. Se vende tabaco, se anuncia: ¡Maracas, compre maracas!, billetes con la imagen del Che y todo cuanto aparezca. La imagen Cuba es entonces cruenta. Nuevamente el teatro te pone delante lo que no quieres ver.
Aparece la joven de nuevo. Sí, esa que podría haber sido yo. Repite en retahíla que su nombre es Yindra y es estudiante de la Escuela Nacional de Arte y solo cambia en el texto los oficios que realiza. Son múltiples. Vendedora de bombones que trae de su natal Guantánamo, bailarina en un centro nocturno, estatua viviente, guía de turismo… La lista es larga y la sonrisa forzada amplia. ¿Pasar el mes? Es ese el objetivo propuesto.
¿Pasar el mes, sobrevivir, luchar? Son diferentes vocablos que dialogan sobre una forma de vida que, en última instancia, sé que la obra no pretende juzgar. La puesta va más allá. Presenta la realidad en un acto de ciudadanía crítica. Lo importante es que te deja pensando en los porqués. Probablemente haya espectadores para los que Guan Melón!!… haya sido una comedia en la que la risa no les dejó ver más allá. Es cierto que lo caricaturesco es un arma usada, pero es un arma de doble filo.
Esta no es una obra alegre, aunque la risa esté a flor de labios. Es más bien una obra triste. Una pieza que habla de una Cuba que está construyéndose estrepitosamente y muchos no ven. Habla de una avalancha para la que me pregunto si estamos preparados. Habla de imaginarios que se negocian a diario y de estereotipos mutantes. Pero también de una historia social que pudiera repetirse. No por gusto se utiliza música popular de antaño. Se refleja eso que hoy se pasea por todas las esquinas de la esfera pública virtual: una imagen Cuba que parece haberse detenido en el tiempo. La añoranza por una Isla cincuentona que navega en el siglo XXI como si estuviera en la primera mitad del XX, también pudiera ser una lectura que nos está dando vueltas de a poco.
Aunque el teatro no es reflejo exacto de la realidad, como muchos quisieran, esta presentación me sorprende con una cadena de estudios e investigaciones que el grupo sustenta y que parecen anclar y develar esa realidad. Lo ha venido haciendo de a poco: Visiones de cubanosofía, Cubalandia, Rapsodia para un mulo y Triunfadela. Cada una de ella es un telescopio de indagación artística desde la Cuba actual. Si según Erving Goffman la identidad es una consecuencia de la dramaturgia social, y el personaje principal es el individuo en el teatro que es el mundo social, podemos decir que esta es una pieza donde el teatro expone de manera bastante clara nuestro teatro contemporáneo, nuestra vida social más contemporánea, nuestras problemáticas más acuciantes.
Incluso para muchos que cantan en las esquinas de cualquier callecita de la turística Habana, la noción de lo que se avecina es mínima. Sin embargo, los personajes de Guan Melón!! Tu Melón!! lo saben bien. Ya lo vivieron en otra dimensión. Esa que ocurre en el momento en que se está en escena y suena la sirena de un barco. Ese que aparece en el cartel y anuncia una avalancha.
En esa libertad que me permite hacer mi propia lectura me agoto. Camino y me reconfiguro. Pienso en lo que he escrito sobre esta Isla que es muchas islas. Me concentro en el devenir y en cuánto creo es cierto de su existencia. Repienso los mitos que la envuelven, esos que hablan de un estar aquí o de un estar allá, y reflexiono sobre lo simbólico de estar pensando en esto, aquí y ahora.
Regreso por Línea. El apartamento de una amiga sirve para el hervidero a estas ideas. Se trata al final de reflexiones -decisiones- individuales, pero compartir una lectura es también una manera de aportar al debate social. Acaso eso es también lo que hace El Ciervo Encantado, comparte su visión en pos de un debate posible en torno a una Cuba que no es una sino muchas, y como tal hay que actuar. La obra, entonces, no es representación sino presencia, acción viva que ejerse su poder ciudadano.
Fuente: http://bit.ly/1p4pFrr
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martes, 12 de abril de 2016
GUAN MELÓN!!! TU MELÓN!!
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lunes, 7 de marzo de 2016
El Ciervo Encantado ESTRENA!!!!!
El Ciervo Encantado
Presenta
¡¡GUAN MELÓN..!!! ¡¡TU MELÓN..!!
Del 18 de Marzo al 10 de Abril
Viernes, Sábados y Domingos 8:30 pm
Viernes, Sábados y Domingos 8:30 pm
En El Ciervo Encantado. Calle 18 e/t Línea y 11, El Vedado
Entradas a la venta desde la 5 de la tarde los días de función.
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miércoles, 16 de diciembre de 2015
Recibe Triunfadela Premio de la Crítica en Cuba
El pasado 15 de diciembre se
dieron a conocer los Premios Villanueva de la Crítica 2015, que reconocen a las
mejores puestas de artes escénicas presentadas durante el año en escenarios
Cubanos. El Ciervo Encantado resultó premiado con la obra Triunfadela, dirigida por Nelda Castillo y con actuación de Mariela
Brito.
Triunfadela, que se estrenó en febrero de 2015 y se ha presentado
además en Nueva York y Miami, en los Estados Unidos y en Brasil, recibió el pasado mes de octubre el Premio
Hola, que otorga la Organización Hispana de Actores Latinos, concedido a
Mariela Brito en la categoría Unipersonal, y cuenta con dos nominaciones al Premio ACE, que
otorga la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York, para Nelda
Castillo, en la categoría de Mejor Director(a) Visitante y a Mariela
Brito en la categoría Unipersonal Femenino Más Destacado.
martes, 15 de diciembre de 2015
Nominado El Ciervo Encantado a Premios ACE
La Asociación de Cronistas de Espectáculos
de Nueva York, conocida internacionalmente por sus siglas ACE, dio a conocer
los nominados en la categoría de Teatro para sus premios anuales, que serán
entregados la noche del 26 de marzo de 2016, en el Kaufman Center, ubicado en
el 268 West 67th Street, de la ciudad de Nueva York.
Entre las nominaciones sobresale la de
Nelda Castillo, en la categoría de Mejor Director(a) Visitante por su obra
Triufadela y la de Mariela Brito en la categoría Unipersonal Femenino Más
Destacado por la misma obra.
El evento será dedicado a dos figuras
relevantes del teatro hispano neoyorquino, Ricardo Barber y Ana Margarita
Martínez Casado, quienes recibirán el máximo galardón que otorgan los cronistas
de espectáculos radicados en Nueva York, el Premio Extraordinario ACE por
Distinción y Mérito.
En la Categoría de Teatro, los nombres de
los ganadores serán anunciados el martes 12 de enero de 2016, ocasión en que se
conocerán también los nombres de los ganadores en las otras categorías que
cubre la ACE.
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